
Sube el contrato y di a quién defiendes
Pega el texto o sube el PDF/Word, elige el rol de tu cliente y el propósito —litigio, cobro, revisión antes de firmar—. Clausia trabaja siempre del lado de quien defiendes, no como un dictamen tibio.
Un recorrido por las capacidades principales de Clausia.
Pantallas reales de Clausia con datos de ejemplo.

Pega el texto o sube el PDF/Word, elige el rol de tu cliente y el propósito —litigio, cobro, revisión antes de firmar—. Clausia trabaja siempre del lado de quien defiendes, no como un dictamen tibio.

El dictamen te dice dónde poner el dedo: nivel de riesgo, naturaleza jurídica, el veredicto de accionabilidad con su semáforo de vías procesales, y los hallazgos que puedes usar para ejecutar en juzgado o presionar en la negociación.

Cada cláusula trampa viene con su versión corregida en lenguaje legal —pena moratoria razonable, renuncias acotadas— lista para copiar y mandar a la contraparte.

Genera un dictamen profesional defensivo u ofensivo: fortalezas, debilidades, cláusulas a negociar, riesgos procesales y acciones recomendadas. Lo descargas en Word con tu firma.

Clausia se pone en los zapatos del abogado contrario y arma, cláusula por cláusula, el ataque más fuerte que usaría contra tu cliente, junto con la defensa que tú opondrías.

Sube el borrador anterior y el nuevo: Clausia te dice qué cambió, si cada cambio te favorece o te perjudica, y si conviene aceptar, rechazar o negociar antes de firmar.

Cada contrato queda guardado y agrupado por versiones. Reabres cualquier análisis, comparas versiones del mismo contrato y vuelves a descargar el Word cuando lo necesites.
Incluido en cada análisis: revisa los criterios de la SCJN —usura, anatocismo, renuncias indebidas, modificación unilateral— y además compara qué le toca a cada parte. Si a una le imponen una pena del 20% y a la otra del 5% por el mismo incumplimiento, te lo dice con la diferencia medida.
Sube tu machote en Word y di en español qué cambiarle —montos, nombres, fechas, cláusulas—. Te lo devuelve con tu formato intacto (tu membrete, tu tipografía, tu numeración) y los cambios resaltados para que los revises.
Veredicto de accionabilidad con semáforo de vías —ejecutiva, oral u ordinaria—, qué te falta para accionar y, si hay deuda cobrable, si es título ejecutivo o cómo convertirlo.
Calcula cuándo vence la acción según el tipo de contrato, para que sepas cuánto tiempo tienes para demandar o para presionar.
Para una cláusula nueva te entrega tres variantes —agresiva, balanceada y light— con su riesgo de rechazo y su explicación técnica.
Pega la cláusula que te mandaron y dinos qué quiere proteger tu cliente: te devuelve tres respuestas —dura, intermedia y conciliadora— listas para contestar.
Sube las dos versiones del mismo contrato y te dice cuál prevalece y dónde dicen cosas distintas en montos, plazos, jurisdicción o definiciones.
Detecta fechas clave —vencimiento, renovación tácita, plazos para dar aviso— y te recuerda por correo 60, 30 y 7 días antes para que no se te pase ninguna.
Sube varios contratos a la vez y recibe un Excel con el semáforo de riesgo, accionabilidad y validez de cada uno. Ideal para auditoría legal o M&A.
Civil, mercantil, laboral, inmobiliario, financiero, corporativo, tecnología, consumo, construcción, agrario y administrativo — con el estado de la República que elijas como jurisdicción de referencia, y marca [VERIFICAR] cuando algo dependa del código local.
Descargas el dictamen y las cláusulas en Word editable, sin marca de agua y sin mención de Clausia. Es tu trabajo profesional, con tu nombre.
Cuando te toca escribirlo y no revisarlo: le dices el tipo, las partes y las condiciones, y te entrega el borrador en Word con las cláusulas que ese tipo de contrato debe llevar y el derecho del estado que elijas. Antes de entregártelo revisa con cuentas su propio borrador —que la pena por incumplir no valga más que lo que se debe, que no se cobre la pena y además el cumplimiento— y si algo no cuadra te lo advierte en la primera hoja.
Si la generación falla por algo de nuestro lado, el análisis se te reembolsa solo a tu saldo, sin que tengas que pedirlo.
Veredicto de accionabilidad —¿ya puedes demandar y por qué vía?—, qué cláusulas son trampa y la contrapropuesta lista para mandar. Cláusula por cláusula, siempre del lado de tu cliente.
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